Reflexiones breves para pensar, sentir y comunicar

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El poder de la conexión emocional, la intención, y la curiosidad y su efecto en el Cerebro

Nuestro cerebro es un órgano asombroso, capaz de realizar una amplia gama de funciones complejas. Pero quizás una de las capacidades más fascinantes es su respuesta a la conexión emocional con otros seres humanos. Esta conexión no solo influye en nuestra percepción del mundo, sino que también tiene un profundo impacto en la estructura y función de nuestro cerebro.

Cuando nos conectamos emocionalmente con alguien, ya sea a través de una conversación íntima, un gesto amistoso o un abrazo reconfortante, nuestro cerebro se activa en una serie de procesos complejos. Por ejemplo, la liberación de neurotransmisores como la dopamina y la oxitocina juega un papel fundamental en la formación y consolidación de vínculos emocionales.

Esto no solo pasa con nuestra conexión con otras personas. También pasa con nuestras mascotas.

Los animales, especialmente los perros, gatos y caballos son para muchas personas “seres queridos”. Si alguna vez has tenido alguna de estas mascotas, seguramente te habrás dado cuenta lo importante que llegan a ser estos seres peludos para muchos de nosotros, y el bienestar emocional que experimentamos con ellos por la gran cantidad de oxitocina que pueden ayudarnos a generar

La oxitocina, conocida comúnmente como la «hormona del amor» o «hormona de la conexión», no solo promueve sentimientos de confianza y afecto, sino que también fortalece los lazos sociales y reduce el estrés.

Los efectos de la oxitocina son importantísimos en el desarrollo de relaciones significativas, ya sea entre padres e hijos, amigos cercanos o parejas románticas.

La conexión emocional activa regiones clave del cerebro asociadas con la empatía, la compasión y la regulación emocional. Estas áreas, como la corteza prefrontal medial y la ínsula anterior, se iluminan cuando nos relacionamos emocionalmente con otros, lo que nos permite entender y responder adecuadamente a las emociones de los demás.

Por otro lado, la falta de conexión emocional puede tener efectos negativos en la salud mental y física, y el bienestar emocional. La soledad crónica, por ejemplo, puede aumentar el riesgo de depresión, ansiedad y otros trastornos psicológicos.

La CNV nos propone tener como intención primordial en nuestra comunicación la conexión.

En vez de tener intenciones condicionadas como querer tener razón, buscar salirnos con la nuestra, o someter a otros mediante amenazas de castigo (como a nuestros hijos, por ejemplo), recordemos que, para tener conexión con otros, lo primero es, evidentemente, tener esta intención.

Para ayudarnos a tener esta intención presente, la CNV nos invita también a cultivar la curiosidad. La intención de conectar y la curiosidad están estrechamente entrelazadas en nuestras interacciones sociales. Una intención de conectar auténtica a menudo surge de la curiosidad por conocer a los demás en un nivel más profundo.

Del mismo modo, la curiosidad nos impulsa a buscar oportunidades para conectar con aquellos que nos rodean, es un impulso natural de nuestro sistema nervioso.

Cultivar nuestra curiosidad es muy útil para ir más allá de nuestros prejuicios y, en vez de ello, hacernos preguntas.

¿Has visto lo curiosos que son los niños y los animales? Exploran el mundo preguntando y descubriendo, por eso son tan vitales. En la aventura del descubrir al otro, en vez de definirlo, se despierta el deseo de la conexión.

La conexión emocional con otros ejerce un poderoso efecto en nuestro cerebro, influyendo en nuestras emociones, pensamientos, estados de ánimo y comportamientos de maneras profundas y significativas.

Al priorizar y nutrir la conexión emocional y el cuidado, no solo fortalecemos nuestros lazos sociales, sino que también promovemos nuestra salud mental y física, y nuestro bienestar general.

Recuerda: La calidad de tu vida depende de la calidad de tus relaciones. La calidad de tus relaciones depende de la calidad de tu comunicación.