Reflexiones breves para pensar, sentir y comunicar

Foto de Lina Trochez en Unsplash

El autocuidao no es egoísmo

“Soy un egoísta”. Eso es lo que muchos de nosotros pensamos cuando decidimos priorizar nuestras necesidades.

¿Cuántas veces has pospuesto tu propio bienestar porque te dices que pensar en ti mismo es egoísta?

Es una lucha común que muchos enfrentamos en nuestra vida diaria. La sociedad nos ha inculcado la idea de que priorizar nuestro propio cuidado es un acto egoísta, cuando en realidad, es todo lo contrario.

Cuando nos cuidamos a nosotros mismos, estamos cultivando nuestro bienestar, lo que a su vez nos permite estar en mejores condiciones para cuidar y apoyar a los demás. Es como el concepto de ponerse la máscara de oxígeno primero en un avión: si no estás bien tú mismo, no podrás estar al servicio de los demás.

El auto-cuidado no es un lujo, es una necesidad.

Ignorar nuestras propias necesidades puede llevarnos a un estado de agotamiento físico y emocional, lo que a la larga nos hace menos efectivos en nuestras responsabilidades y menos capaces de brindar apoyo a quienes nos rodean.

Además, el auto-cuidado nos ayuda a establecer límites saludables y a reconocer nuestras propias necesidades y deseos, lo que mejora nuestras relaciones con los demás. Cuando nos sentimos bien con nosotros mismos, somos más capaces de mostrar empatía, compasión y amor hacia los demás.

Es importante entender que el cuidado es una necesidad universal.

Es un “paraguas” debajo del cual están los otros y estamos nosotros mismos. Si sólo nos cuidamos sin cuidar a los demás, esa necesidad universal de cuidado no se satisface. Si únicamente cuidamos a los demás y nos dejamos fuera, también se queda insatisfecha.

Los mensajes que recibimos de nuestros padres y otros adultos, que nos dicen que si nos cuidamos somos egoístas, nos condicionan a poner el foco del cuidado sólo en los demás.

Desde una edad temprana, nos enseñan que sacrificar nuestras propias necesidades en favor de los demás es virtuoso, pero esto puede llevarnos a ignorar nuestras propias señales de agotamiento y descuido.

Es posible que experimentemos culpabilidad si pensamos en nosotros mismos porque hemos internalizado la idea de que es egoísta o indulgente. Esta culpabilidad puede dificultar aún más nuestro camino hacia el auto-cuidado, creando un ciclo pernicioso de auto-negación y auto-crítica.

Para vivir una vida plena, es necesario tener un equilibrio entre el autocuidado y el cuidado a los demás. Reconocer nuestras propias necesidades y cuidarnos a nosotros mismos nos permite una mejor disposición para contribuir de manera más significativa a nuestro entorno.

¿Qué vas a hacer hoy para cuidar de ti física, emocional y espiritualmente?

Recuerda: La calidad de tu vida depende de la calidad de tus relaciones. La calidad de tus relaciones depende de la calidad de tu comunicación.

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