Reflexiones breves para pensar, sentir y comunicar

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El Poder de la Gratitud: Trascender el sesgo de negatividad del cerebro

Nuestra mente es una herramienta poderosa, capaz de moldear nuestra percepción del mundo que nos rodea. Sin embargo, a menudo caemos en la trampa de la negatividad, donde nuestra atención se centra en lo que falta en lugar de lo que tenemos. Este fenómeno, conocido como «sesgo de negatividad del cerebro», puede tener un impacto significativo en nuestra calidad de vida y bienestar emocional.

El sesgo de negatividad del cerebro nos lleva a enfocarnos en los aspectos negativos de una situación, ignorando las cosas positivas que nos rodean.

Esto puede generar sentimientos de insatisfacción, ansiedad y estrés, disminuyendo nuestra capacidad para disfrutar y apreciar las pequeñas alegrías de la vida.

El sesgo de negatividad puede considerarse como un recurso de supervivencia arraigado en la evolución humana.

Desde tiempos ancestrales, nuestros antepasados enfrentaron constantes amenazas y peligros en su entorno. En este contexto, desarrollar una sensibilidad hacia lo negativo les permitía identificar y evitar posibles riesgos para su seguridad y supervivencia. Este sesgo ayudaba a priorizar la atención hacia lo que podría representar una amenaza, como depredadores, alimentos en mal estado o condiciones ambientales adversas, lo que aumentaba las posibilidades de sobrevivir y transmitir sus genes.

Aunque en la sociedad moderna este sesgo puede manifestarse de manera desproporcionada, su origen en la necesidad de supervivencia sigue siendo evidente en nuestra psicología y comportamiento cotidiano.

Este mecanismo es muy poderoso.

Aunque tengan la misma intensidad, las cosas de naturaleza más negativa (por ejemplo, pensamientos, emociones o interacciones sociales desagradables; acontecimientos dañinos o traumáticos), tienen un mayor efecto en el estado y los procesos psicológicos que las cosas neutras o positivas.

Existe una herramienta poderosa para contrarrestar este sesgo: la gratitud, el reconocimiento y la celebración.

Cultivar una actitud de aprecio hacia todo lo que enriquece nuestra vida, por muy pequeño que sea, puede transformar nuestra perspectiva y promover un sentido de bienestar duradero.

Practicar la gratitud implica tomar conscientemente el tiempo para reconocer y valorar las cosas buenas que nos rodean, desde las relaciones significativas hasta los pequeños logros diarios.

Esto no significa ignorar los desafíos o dificultades, sino reconocer que incluso en los momentos más oscuros, hay algo por lo que estar agradecidos y celebrar.

Numerosos estudios han demostrado los beneficios de la gratitud, el reconocimiento y la celebración para la salud mental y emocional.

Cultivar la gratitud, el aprecio y la celebración se ha asociado con una mayor felicidad, una menor incidencia de depresión y ansiedad, y una mayor resiliencia ante el estrés.

Además, la gratitud no solo beneficia a quienes la practican, sino también a quienes la rodean. Expresar aprecio hacia los demás fortalece las relaciones interpersonales, fomenta la empatía y promueve un sentido de comunidad y conexión.

La práctica de la Comunicación NoViolenta nos puede ayudar a potenciar el efecto de la gratitud, el reconocimiento y la celebración ya que la CNV nos ayuda a reconocer y conectar con las necesidades humanas que están detrás de nuestro malestar y bienestar.

No es lo mismo simplemente decir «gracias» por la relación que tienes con alguien en tu vida que profundizar aún más y ver que esa relación te aporta intimidad, seguridad, compañía, humor, apoyo, cariño, cercanía, calidez…

Darnos cuenta de las necesidades que hay detrás de nuestros estados emocionales aporta más claridad y profundidad a nuestra experiencia, y nos proporciona mayor riqueza y sentido en nuestra vida.

En un mundo donde las preocupaciones y el estrés a menudo dominan nuestra atención, la gratitud nos ofrece un antídoto poderoso contra el sesgo de negatividad del cerebro. Al cultivar una actitud de aprecio y reconocimiento hacia las bendiciones que tenemos en nuestra vida, podemos encontrar una mayor satisfacción, alegría y sentido de plenitud.

Entonces, ¿por qué no empezar hoy mismo? Toma un momento para reflexionar sobre las cosas por las que estás agradecido y observa cómo se transforma tu perspectiva y tu experiencia de vida.

 

Recuerda: La calidad de tu vida depende de la calidad de tus relaciones. La calidad de tus relaciones depende de la calidad de tu comunicación.