Reflexiones breves para pensar, sentir y comunicar

Foto de Lina Trochez en Unsplash

No podemos dejar de etiquetar

El cerebro etiqueta como una forma rápida de procesar información y simplificar el mundo que nos rodea. Etiquetar nos ayuda a categorizar y entender nuestro entorno de manera más eficiente, pero a veces estas etiquetas pueden limitar nuestra percepción y comprensión completa de las personas y situaciones.

¿Qué podemos hacer para que esta tendencia natural de nuestro cerebro no nos limite?

La Comunicación No Violenta (CNV) nos enseña a prestar atención cuando etiquetamos.

¿Por qué?

Cuando etiquetas algo, pones una especie de pegatina con un montón de significados preconcebidos. Y ahí es donde empiezan los problemas.

Imagina que conoces a alguien y automáticamente lo etiquetas como «perezoso». ¿Qué pasa después? Sin darte cuenta, empiezas a tratar a esa persona como si sólo fuera eso, un «perezoso». O si un día no hace algo que le pediste porque no tuvo tiempo, pensarás que no lo hizo por “perezoso”, sin tener en cuenta lo que realmente ocurrió.

Esto afectará mucho a la manera en que te comunicas y te relaciones.

¿Qué tal si detrás de esa etiqueta de “perezoso” hay mucho más?

Tal vez esa persona que crees que es perezosa tiene mil cosas en la cabeza, problemas en casa o simplemente no ha descubierto qué la motiva de verdad.

Si la etiquetas, no vas a poder descubrir qué hay detrás de su comportamiento.

A nadie nos gusta que se nos etiquete porque para todas las personas es importante ser vistas, valoradas y comprendidas.

La CNV nos dice que cuando dejamos de lado las etiquetas, abrimos la puerta a entender de verdad a las personas. En lugar de juzgarlas por lo que creemos que son, nos damos la oportunidad de ver más quiénes son realmente. Es como quitarnos una capa de prejuicios para ver lo que hay debajo.

Además, las etiquetas pueden ser limitantes. Nos hacen ver el mundo en blanco y negro, cuando en realidad está lleno de colores y matices. Siempre que etiquetamos, perdemos la oportunidad de explorar esa riqueza.

Lo mismo pasa cuando te etiquetas a ti mismo o misma.

Limitas tu auto conocimiento, tu auto compasión y tu auto aceptación. Y sufres por ello.

Entonces, la próxima vez que sientas la tentación de ponerle una etiqueta a alguien, o de etiquetarte tú, date un momento para reflexionar. ¿Realmente necesitas esa etiqueta para entenderlo o entenderte? ¿O podrías dejarla de lado y descubrir algo nuevo y sorprendente?

Recuerda, la CNV nos invita a comunicarnos desde el corazón, con la intención de realmente ver al otro y de verte a ti mismo. Es el camino hacia una conexión más auténtica y profunda con los demás… y contigo.

Recuerda: La calidad de tu vida depende de la calidad de tus relaciones. La calidad de tus relaciones depende de la calidad de tu comunicación.