Reflexiones breves para pensar, sentir y comunicar

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¿La empatía te agota?

La empatía es un acto de generosidad.

Cuando somos generosos por obligación, porque “debemos ser buenas personas” o “buenos ciudadanos” o “buenos padres”, etc. no vivimos con alegría el dar.

Si pensamos que “debemos ser empáticos” y desde esa actitud ofrecemos empatía, lo más probable es que encontremos que esta práctica nos desgasta.

Forzarnos a “ser empáticos” nos puede llevar al agotamiento emocional.

Pero, cuando ofrecemos empatía desde un lugar de autenticidad y voluntad, puede ser una experiencia gratificante y enriquecedora tanto para la persona que muestra empatía como para la persona que la recibe.

También, a veces se confunden empatía con otras cosas y por eso algunas personas encuentran que “empatizar” puede ser desgastante.

A menudo, la simpatía se confunde con la empatía. La simpatía implica sentir lástima o compasión por alguien, pero no necesariamente entender o compartir sus sentimientos.

Cuando alguien recibe simpatía sin una comprensión profunda de sus circunstancias o sin sentirse validado en sus emociones, puede reforzar una mentalidad de víctima.

La empatía, cuando se practica de manera auténtica y compasiva, es un acompañamiento y una presencia que ayuda a la otra persona a conectarse con sus propios recursos internos.

En lugar de ofrecer soluciones o consejos directos, la empatía proporciona un espacio seguro y de apoyo para que la persona explore y comprenda sus propios sentimientos, pensamientos y recursos.

Cuando mostramos empatía hacia alguien, estamos reconociendo y validando sus emociones y experiencias. Esto puede ayudar a la persona a sentirse comprendida y aceptada, lo que a su vez puede facilitar su capacidad para explorar y comprender su propia vivencia emocional, responsabilizarse por ella, y de esa manera acceder a sus recursos internos para encontrar sus propias soluciones y generar estrategias para enfrentar los desafíos que la vida le presenta.

Nuestra capacidad de ofrecer presencia y empatía puede ser difícil cuando estamos lidiando con nuestro propio agotamiento emocional o enfrentando desafíos personales.

Es importante reconocer nuestros propios límites y priorizar nuestro bienestar emocional para poder brindar un apoyo efectivo a los demás.

En este caso es importante ser honestos y transparentes con nosotros mismos y con los demás sobre nuestras propias limitaciones emocionales. Comunicar de manera abierta cuando no estamos en condiciones de ofrecer apoyo puede ayudar a evitar malentendidos y resentimientos. En lugar de comprometernos cuando no estamos listos, podemos ofrecer nuestro apoyo de una manera que sea realista y sostenible para nosotros.

Cuidar de nuestro propio bienestar emocional nos permite ser mejores apoyos para los demás a largo plazo. Reconocer y respetar nuestros propios límites nos permite ofrecer una presencia auténtica y compasiva cuando estamos en condiciones de hacerlo.

 

Recuerda: La calidad de tu vida depende de la calidad de tus relaciones. La calidad de tus relaciones depende de la calidad de tu comunicación.