Reflexiones breves para pensar, sentir y comunicar

Foto de Lina Trochez en Unsplash

La reactividad emocional y 3 claves para gestionarla

Un día te levantas de mal humor y no sabes por qué. Pierdes la paciencia y le hablas mal a tu pareja o a uno de tus hijos. Te notas irritable… Luego te sientes culpable…

En la vida, a veces reaccionamos a las cosas que pasan de maneras que nos parecen incomprensibles, desproporcionadas o injustas. Y muchas veces terminamos sintiéndonos mal por ello.  ¿Cómo podemos navegar estas aguas turbulentas de manera más consciente y sabia?

La reactividad emocional es la respuesta automática e impulsiva que surge frente a ciertos estímulos, a veces aparentemente ajenos a lo que estamos sintiendo.

Puede manifestarse como ira, tristeza, ansiedad o incluso euforia. Este fenómeno es natural. Es producto de cómo nuestro sistema nervioso se “configuró” y aprendió a responder para sentirse seguro. Comprenderlo y acogernos con cariño es el primer paso para aprender a desactivar nuestra reactividad.

¿Qué puedes practicar para gestionarla mejor?

1. Practicar conciencia Plena (Mindfulness): Practicar la atención plena nos permite observar nuestras emociones sin dejarnos llevar por ellas. Tomarse un momento para respirar profundamente y observar las emociones sin juzgarlas puede marcar la diferencia.

La Comunicación NoViolenta es, realmente, una práctica de mindfulness. Practicando la CNV aprendes a observar lo que pasa separándolo de lo que piensas que pasa. Te ayuda a ser sensible a tus estados emocionales aportándote claridad sobre tus sentimientos y tus necesidades. También te ayuda a cultivar la creatividad y la efectividad para tomar decisiones que mejor cubran tus necesidades y las de las personas con las que te relacionas.

2. Identificar Desencadenantes: Reconocer qué situaciones o pensamientos desencadenan nuestra reactividad emocional es crucial. Esto nos permite anticipar y prepararnos para gestionar mejor esas situaciones. También en esto nos ayuda la CNV.

Practicar la CNV te ayuda a diferenciar lo que está pasando de lo que piensas sobre lo que está pasando. La reactividad surge, en parte, de la manera en la que pesamos sobre lo que está pasando, no por lo que está pasando en sí.

3. Prácticas de auto cuidado: Establecer rutinas de autocuidado, como el ejercicio regular, una buena alimentación y suficiente descanso, puede fortalecer nuestra resiliencia emocional, haciendo que sea más fácil manejar las reacciones emocionales.

También lo es socializar nutrir tu necesidad de comunidad. Los seres humanos estamos diseñados para corregularnos en la presencia de otros seres humanos. Tener una comunidad donde puedas sentir seguridad emocional, aceptación, inclusión, pertenencia y apoyo es clave para que nuestro sistema nervioso se “reseteé” y podamos responder a lo que pasa de una manera más serena, auténtica y efectiva.

Si vives en Madrid y quieres ser parte de una comunidad donde encuentres estas condiciones óptimas para ayudar a tu sistema nervioso a “resetearse” y vivir la vida con más plenitud, piénsate venir a nuestro Programa Presencial del Proyecto Semilla. Abajo tienes toda la información.

Programa presencial Proyecto Semilla

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Recuerda: La calidad de tu vida depende de la calidad de tus relaciones. La calidad de tus relaciones depende de la calidad de tu comunicación.